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Las tres edades, por Gustav Klimt

Consejos para un buen calzado infantil

Los pies: caminamos sobre ellos, pero ... les prestamos la atención que merecen? Los zapatos son de gran importancia en su desarrollo, sobre todo para los más pequeños/as.
¿Qué calzado les conviene más en cada etapa?
¿Qué debemos tener en cuenta para evitar malformaciones y favorecer un correcto crecimiento?
En el siguiente artículo encontrarás información segmentada por edades y un conjunto de recomendaciones que te ayudarán a elegir el mejor par para tus hijos.

1. Lo más importante para el correcto desarrollo del pie es el uso de un calzado adecuado en cada etapa de la infancia. Durante los primeros meses de vida, lo ideal es que el niño/a vaya en calcetines. En el caso de utilizar zapatos, estos deben ser sin suela, ya que durante el primer año el pie crece normalmente hasta cuatro números, pasando de un n º 16 al 20.

zapato

2. A partir de los 10 meses, tenemos que empezar a preparar el pie del bebé para gatear y para ir poniéndose de pie, por lo que lo mejor es comprar zapatos con puntera y dorso consistentes para proteger sus dedos y evitar rozaduras y golpes que se puedan hacer. No es nada recomendable el uso de hebillas en esta etapa porque podrían causar erosiones en el dorso del pie.

3. En el momento de empezar a caminar, se recomienda el uso de zapatos bien reforzados en la parte posterior y laterales, para coger bien el tobillo. Esta parte del calzado se llama contrafuerte y no debe superar la altura del tobillo para evitar que la musculatura y los ligamentos de esta zona se atrofien. La sola, en cambio, debe ser poco gruesa, antideslizante y muy flexible para mejorar la movilidad del pie.

4. Es importante también que el cierre proporcione una correcta sujeción del pie. El velcro, es una buena opción, que les da autonomía a la hora de vestirse.

Siguiendo estas indicaciones proporcionaremos seguridad y estabilidad al niño en sus primeros pasos.

Recomendaciones

Durante los primeros 10 años el crecimiento del pie del niño es rapidísimo, es necesario revisar a menudo que el zapato no le ha quedado pequeño. Para comprobarlo correctamente, podemos hacer lo siguiente (siempre con el niño de pie):

• Comprobar que el dedo más largo del pie, normalmente el primero, aunque a veces es el segundo, quede a 1,5 centímetros de la punta.

• Introducir sin demasiado esfuerzo el dedo índice entre el talón y el zapato. Sobre todo al comprarlos puesto que, dependiendo del fabricante, el número puede variar.

• Hay que tener en cuenta que los dedos de los niños/as son muy elásticos, por lo que si el zapato le va pequeño, sus dedos se comprimirán y no le harán daño, pero, aunque no se queje, puede provocar problemas en el crecimiento natural del pie.

• Inspeccionar el pie, vigilando que no haya zonas enrojecidas debido al roce constante o la presión que el zapato pueda ejercer.

• Las compresiones, mientras el pie está osificando, provocan deformaciones importantes. Ante la duda, mejor unos zapatos algo mayores que unas ajustadas.

• Los niños van madurando su forma de caminar hasta los 7 años. A partir de entonces, sus parámetros, serán parecidos a los de una persona adulta. Para que el zapato no influya negativamente en esta etapa debemos tener en cuenta los siguientes puntos:

• El calzado debe ser flexible y ligero, exceptuando el contrafuerte de la zona del talón.

• Utilizar calzado de horma ancha y que se adapte a la forma del pie, sin angulaciones pronunciadas que puedan derivar en malformaciones.

• La plantilla debe ser plana, evitando que eleven el puente del pie.

• Los materiales deben ser naturales y muy transpirables.

• En verano, las sandalias deberían ir bien atadas y, si es posible, sin elementos entre el primer y el segundo dedo.

Modificado del Colegio Oficial de Podólogos de Catalunya. Octubre 2011

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